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Referencias sobre la economía boliviana

Resumen.

Marcado por una fuerte reducción del crecimiento económico, 1999 ha sido una año de prueba para el gobierno del general Banzer, quien ha privilegiado la estabilidad macroeconómica y el respeto de los compromisos con el FMI, en vez de un sostenimiento artificial de la economía. Las perspectivas de reanudación son reales ya este año, y el potencial de crecimiento a mediano plazo queda intacto. Durante los próximos meses, el gobierno Banzer deberá, no obstante, demostrar su determinación frente a una población que no aceptará fácilmente realizar nuevos sacrificios, y el gobierno deberá llevar exitosamente el delicado ejercicio de definir una nueva estrategia consensuada de desarrollo y de lucha contra la pobreza.

 

1) Bolivia ha atravesado en 1999 una conjetura difícil que no alteró su estabilidad marcoeconómica, pero que ha tenido efectos negativos muy sensibles sobre el crecimiento económico y sobre el comercio exterior.

Lejos de las previsiones optimistas del gobierno, el crecimiento económico se situará por debajo de 1% para todo el año 1999, el peor resultado en 12 años. Durante el año 1999, se pudo constatar una disminución progresiva de la actividad económica en el país. Según los datos preliminares del Instituto de Estadística (INE) de Bolivia, el IMAEB (Indice Mensual de la Actividad Económica en Bolivia), que mensura 83% del PIB, mostraba un modesto crecimiento de 0,82% sobre los 9 primeros meses de 1999 y el último trimestre no ofrecía indicios de reanudación significativa.

Muy afectado por la baja de las cotizaciones de las materias primas y por la prudencia de los inversionistas a nivel mundial, el sector minero boliviano se contractó fuertemente el año pasado (-16% sobre los 9 primeros meses de 1999).

El tercer semestre mostraba, no obstante, un ligero mejoramiento en comparación al primer semestre donde el sector sufrió una caída de actividad en un 19%.

El sector de los hidrocarburos bajó de 10,8% entre enero y septiembre de 1999, traduciendo así el fin de las ventas de gas a Argentina y los retrasos en el lanzamiento de la ventas a Brasil por el cual se espera un efecto en el primer trimestre de 2000.

Con la conclusión de la construcción del gasoducto uniendo Bolivia a Brasil, la actividad de construcción ha disminuido de 8,7% en el período enero/septiembre de 1999.

Pese a dificultades para exportar y la disminución de los precios mundiales, el sector agropecuario parece haber podido evitar una caída brutal. El IMAEB registra solo una disminución de 2,3% para este sector durante los 9 primeros meses de 1999.

En fin, algunos sectores han tenido una evolución positiva pese a todo. Debemos señalar que el sector industrial (+2,6%), las telecomunicaciones (+10,4%) y los servicios financieros (+8,87%) han tenido un crecimiento positivo en los 9 primeros de 1999.

 

Pese a las perspectivas poco alentadoras de crecimiento económico, durante todo el año 1999, las autoridades bolivianas no se apartaron de su prudente política económica, impositiva y monetaria aplicada hasta entonces. Sin embargo debieron negociar,  a fines de septiembre 1999 con el FMI una ampliación del déficit del presupuesto de la nación para pasar del 3,6% del PIB, inicialmente acordado, a un 4,1%. Una de las principales causas del déficit sigue siendo el financiamiento del sistema social (3,5 a 4% del PIB en 1999)

La inflación se quedó en un nivel bajo (3,13% para los doce meses), gracias tanto a la prudente política monetaria, como a los efectos de la disminución del crecimiento económico y por ende del consumo interior. La moneda local se quedó bajo el estricto control del Banco Central, quien ha elegido dejar depreciarse la moneda más rápidamente que la inflación, para estimular la competitividad de las empresas exportadoras muy afectada en principio de año por la devaluación del real brasileño. Esta política no ha tenido efectos significativos sobre el alza de los precios y tampoco sobre los depósitos del sector bancario que tienen 97% de sus depósitos en dólares americanos. El año se acabó con un nivel del 6 bolivianos por 1 dólar, lo que significa una depreciación de 6,6% de la moneda en 1999.

La devaluación del real brasileño ha tenido como efecto la reducción de las exportaciónes de productos bolivianos hacía Brasil asó como hacía los principales socios comerciales de Bolivia. Pese a la disminución de las exportaciones, el déficit del la balanza de pagos se ha reducido en un 30% en el periodo enero/septiembre 99 (492,63 M USD contra 711,11 M USD en 1998), porque en el mismo tiempo, las importaciones, solo alcanzaron 1280 M USD, contra 1645 M USD en 1998, lo que significa una disminución de 22%.

2) La degradación de la situación económica en 1999 no alteró la determinación del gobierno de seguir con sus reformas económicas.

Pese a la peor situación económica de estos diez últimos años, la obligación de enfrentar las criticas de la oposición y de una gran parte de los empresarios locales, el gobierno boliviano no se apartó de los principios de liberalización económica definidos en 1985 en el decreto 21060 y aplicados desde varios años con la ayuda del FMI.

Después de la devaluación del real brasileño,el gobierno no intentó tomar medidas proteccionistas o sostener artificialmente algunos productos o sectores, como muchos otros países de la región lo hicieron. Las autoridades bolivianas confirmaron su adhesión a las ideas de liberalización de los intercambios comerciales y su oposición a toda forma de subvención directa o no.

En 1999, se siguió con el programa de reformas económicas convenido con el FMI, con unos logros importantes en la lucha contra la economía informal y el contrabando. Para el año 2000, varias reformas están programadas y en particular: i) la ley de consolidación del sistema financiero con la puesta en marcha de un sistema de protección de los pequeños ahoristas, ii) el nuevo código impositivo, iii) la reforma de la administración de los impuestos (Servicio Nacional de Impuesto Internos) y iv) la reforma de código del trabajo con el objetivo de volver el costo de mano de obra más competitivo, reduciendo las cotizaciones sociales e introduciendo una mayor flexibilidad laboral.

En conformidad con los acuerdos con el FMI, el presupuesto 2000 aprobado por el Congreso en diciembre pasado, mantiene y aún refuerza, la política de austeridad aplicada desde varios años. Se prevé una reducción sensible de los gastos salariales (-15% para la administración central), así como una reducción gradual de 12% del total de los empleados del sector público (incluyendo las cifras de las recientes privatizaciones de empresas públicas como YPFB y Vinto). El presupuesto 2000 prevé un aumento significativo de los ingresos por concepto de impuestos (+9,9%) gracias, en particular, a los ingresos de origen aduanero (+22%).

3) Bajo la presión de sus principales acreedores, reforzar la lucha contra la pobreza y definir una política nacional de desarrollo, se ha vuelto una prioridad para Bolivia.

Las dificultades encontradas en 1999 por la economía boliviana, han puesto a la luz la ausencia de una verdadera estrategia de desarrollo del gobierno boliviano, más allá de los principios liberales de reducción de la participación del estado en la economía y la apertura del mercado a las inversiones extranjeras, consagradas en el decreto 21060 de 1985. Ni el dialogo nacional, ni los grupos de reflexión creados en base a los 4 pilares fundamentales definidos por los acreedores internacionales (dignidad, institucionalidad, oportunidad y equidad) han, hasta ahora, podido definir precisamente las prioridades y las medidas concretas de desarrollo.

Por otra parte, para acceder a la segunda iniciativa HIPC y así beneficiar de unas nuevas condenaciones de su deuda externa, Bolivia deberá satisfacer las condiciones impuestas por les acreedores, en Washington fin de septiembre de 1999, orientando los recursos así obtenidos hacía programas concretos de reducción de la pobreza y poniendo en marcha un seguimiento efectivo de los resultados, probablemente a través de un coordinado o de un delegado presidencial.

Bolivia hace parte de una muestra de 13 países candidatos para probar una nueva estrategia de desarrollo integrado que desea poner en marcha el Banco Mundial.

A través del presupuesto 2000, el gobierno boliviano tomó claramente la prioridad de mejorar los programas sociales (salud, educación...), los cuales deberían beneficiar con un  48% del conjunto de los gastos de inversión. En materia de infraestructura, casi la totalidad de los gastos, serán orientados hacía la construcción y mantenimiento de carreteras. El gobierno tiene el compromiso de invertir un mínimo de 300 M USD anualmente en 5 años para concretizar el proyecto de corredor bi-oceánico para desenclavar el país.

 

En fin, el gobierno prevé a partir de este año hacer de la promoción de las exportaciones, una prioridad nacional y estudia, actualmente, las diferentes medidas (incentivos fiscales...) para lograr este objetivo.