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Historia de Bolivia (I)
Tiwanaku, capital de un imperio que data de varios siglos antes de Cristo, fue erigida en las aproximación del lago Titikaka como centro de una rica cultura que perduró hasta el 1200 d.C. La mayoría de los actuales habitantes del Altiplano tienen origen Aymará, en razón a que era la cultura dominante hasta la conquista emprendida por los Incas, quienes impusieron la lengua quechua en los pueblos invadidos. Los Incas, además del idioma, instauraron un sólido sistema político, económico y social. Todas las aldeas incaicas se comunicaban entre ellas mediante caminos que aún hoy pueden ser vistos, como el de Takesi al sureste de la ciudad de La Paz. El imperio Inca, fundado por Manco Kapac organizó poderosos ejércitos en virtud de lo cual extendió su dominio desde la capital andina del Cuzco hasta alcanzar su mayor esplendor durante el siglo XV de nuestra era. Después que los españoles Francisco Pizarro y Diego de Almargo emprenden la conquista del imperio Inca en el entonces llamado Alto Perú, el segundo de ellos marcha en 1535 en una expedición al sur de Cuzco, hacía Chile, y un miembro de su partida funda el primer asentamiento colonial en Bolivia cerca de la actual ciudad de Oruro. Si las civilizaciones tiwanacotas, aymarás y incaicas dejaron una impresionante herencia, siempre visible hoy en día, España también dejó sus huellas en el ámbito político, económico y social. Durante los 300 años de colonización, España impuso sus instituciones y se concentró en la exportación de minerales, la cual hoy, es todavía la base imprescindible de la economía de Bolivia. Utilizando una mano de obra indígena, obligada a trabajar gratis a través de la mita, los empresarios de la época extraían el mineral (los yacimientos de plata de Potosí eran los más extensos del mundo occidental) y los enviaban a España.
Después de su independencia, la inestabilidad política fue endémica. Las rivalidades entre caudillos se traducían en golpes y contra golpes. Pese a los intentos de reformas llevados por los tres primeros presidentes, la economía no pudo superar las terribles perdidas causadas por la guerra de independencia; los impuestos pagados por la población indígena eran la principal fuente de recursos par los gobiernos de entonces. Levantar impuestos sobre el comercio del estaño era impensable en la época por ser los dueños de minas los mismos gobernantes. La Guerra del Pacífico (1879-80), en la cual el país perdió su acceso al océano en favor de Chile, tuvo un impacto profundo sobre Bolivia. Los gobiernos civiles reemplazaron a los erráticos caudillos, y por cincuenta años Bolivia gozó de una relativa estabilidad política. La devastadora derrota proporcionada por Paraguay a Bolivia en la Guerra del Chaco (1932-35) desacreditó el tradicional liderazgo y llevó los militares al poder. Entre 1936 y 1939, los gobiernos militares intentaron reformar el país con un programa de "Socialismo Militar" que incluía justicia social y el control de los recursos naturales. En 1937, el gobierno nacionalizó las posesiones de la "Standart Oil"; por primera vez en la historia de América Latina, un gobierno nacionalizó intereses privados norte americanos. Sin embargo, dicha política fracasó porque los militares no pudieron ser consistentes en la aplicación de la misma y no tuvieron el apoyo popular previsto, esos gobiernos fueron importantes para la historia política del país porque facilitaron la emergencia de nuevos partidos; los cuales pese a sus diferencias, acordaban sobre la necesidad de limitar el poder de los magnates del estaño. |
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